Monte Fitz Roy 2011

feb 13

Despacho #16

Publicado a las 15:49
Despacho creado desde email
Aquí van más detalles de nuestra aventura en el Fitz y algunas fotitos.
Como les contamos antes el pronóstico meteorológico anunciaba una ventana de
buen tiempo los días 5, 6 y 7 de Febrero, por lo que extremadamente
motivados y sabiendo que después de esta ventana Gigio tendría que volver a
Santiago, emprendimos rumbo el día 4, hacia nuestro campamento en la base de
la vía, con algo de comida y equipo de campamento, pues prácticamente todo
el equipo de escalada estaba ya allí.
Repetimos las laaaaargas horas de caminata, que desde le puente del río
eléctrico nos dejaron ocho horas más tarde en nuestra pirca que
reacondicionamos para armar un campamento a prueba de bombas, pues el tiempo
se veía bastante más mediocre que lo que las predicciones nos hicieron
suponer.
El campanazo sonó al día siguiente (5) a las 4:00 h, pero solo para
percatarnos que el viento soplaba en furiosas rachas, entre las que unos
segundos de calma dejaban oír una suave lluvia. Otro chequeo de las
condiciones a las 6:00 h y a las 10:00 h donde asumimos que la escalada
quedaba completamente cancelada por hoy, y pasábamos a modo "stand by".
Nuestros "informantes" nos decían que la brecha se estaba atrasando pero aún
existía, lo que mantenía altas las esperanzas, pero disminuían aún mas
nuestra malograda confianza en el pronóstico.
Así el día 6 transcurrió entre nubes y ráfagas de viento que poco a poco
parecían debilitarse, por lo que a las 19:00h nos echamos a dormir muy
esperanzados de encontrarnos con un hermoso panorama al despertar... y al
fin! así fue, y a las 23:00h ya estábamos produciendo el desayuno, armando
mochilas, desarmando el campamento, piolet, crampones y voilá... ya
estábamos caminando a las 1:00 h del día lunes 7 de Febrero, devorando
ansiosos los primeros cientos de metros que transcurrían fáciles en nieve
inusualmente blanda para esa hora.
Pasada la rimaya ya nos sentíamos "oficialmente" en la mítica supercanaleta
del Fitz Roy, donde el calificativo de "super" claramente va por lo larga y
no por lo ancha, pues avanzados los primeros cientos de metros de desnivel,
algunas secciones eran escasamente más anchas que nuestras mochilas.
La ruta es hermosa, algunas secciones poseen una perfección geométrica donde
la nieve y el hielo se definen en bordes netos contra paredes verticales que
se alzaban por cientos de metros a cada banda.
Ganábamos altura progresivamente, alternando secciones de nieve de escasos
40 o 50 grados con resaltes de nieve dura y hielo que por algunos metros
presentaban pendientes de hasta 80°.
La tímida claridad de un sol que se avecina comenzaba a mostrar las
escurridizas cumbres del hielo sur, que siempre se escondían entre espesas
nubes. Y así comenzábamos a ver el Cordón Mariano Moreno y Volcán Lautaro
que como nunca reposaban bajo una cúpula de azul intachable.
Con decisión progresábamos aún sin cuerda, por terreno mixto a medida que la
luz rellenaba cada recoveco de la montaña.
Algunas pasadas mañosas nos motivan a utilizar la cuerda, progresando en
simultáneo los primeros cuatro largos por ramas laterales para evitar una
eventual caída de material. Luego seguimos asegurando largo a largo en una
travesía con la que esperábamos alcanzar la canaleta principal unos 200
metros bajo el bloque empotrado, encontrándonos con la sorpresa de que la
canaleta se había reducido un resbalín de roca lavada, donde la nieve
brillaba por su ausencia.

Plan B... buscando alternativas, tomamos una línea por roca a la derecha,
siguiendo una mezcla heterogénea de placas, fisuras, offwidhts y chimeneas,
la que resulto bastante más trabajosa de lo que nos imaginamos a primera
vista. La variedad del terreno nos llevó a usar crampones donde van las
zapatillas de escalada, zapatos donde van crampones, zapatillas donde van
zapatos y crampones donde van zapatos, pero en fin, los metros iban cediendo
poco a poco, las pasadas más mañosas nos hacían rabiar con las mochilas y
hasta nos hicieron volar en una chimenea por varios metros salvados
heroicamente por un micro friend.

Las montañas del Hielo Sur ya no estaban más y las nubes comenzaban a
apoderarse del Fitz Roy, la temperatura excepcionalmente alta estaba
transformando la pares en un concierto de hilos de agua y esteritos que
zigzagueaban en cada fisura. Sin embargo seguimos progresando hasta que las
ráfagas de viento, que en momentos amenazaban con arrancarnos de la pared
nos forzaron a reevaluar la situación... ¿Continuábamos subiendo poniendo
una fe ciega en el pronóstico meteorológico?, ¿O descendíamos asumiendo que
nuevamente el pronóstico falló y la ventana ya se había ido al carajo?. Sin
duda una de las dos opciones era la más cautelosa, y esa fue la que
tomamos... y así, muy a nuestro pesar, dejamos de escudriñar las paredes que
nos dominaban, guardamos los deseos de cumbre en la mochila e iniciamos el
descenso. Mientras Gigio realizaba el primer rapel les mandamos el breve
despacho que recibieron hace unos días, aprovechando la oportuna pasada de
un satélite por la escasa porción de cielo visible desde donde estábamos.
Rapel a rapel, fuimos desandando los metros que tan trabajosamente habíamos
ganado, partimos a las 19:00 h y en la monotonía del descenso como si nada
se hizo de noche y nuevamente de día. Al ver la canaleta trasformada en un
río, y sorprendernos con la súbita desaparición del hielo y la nieve,
sentíamos que la decisión tomada fue correcta, peeeeero... tras unas horas
el viento había bajado a umbrales tolerables y al amanecer las nubes
parecían también haber cedido algo de territorio.
Tras las últimas desescaladas y rapeles, alcanzamos nuevamente la rimaya y
ya era evidente que el tiempo había dado un vuelco, a las 12:00 h alcanzamos
el campamento tras 17 horas rapeleando y 35 h de iniciado el ascenso.

Si bien la decisión tomada fue la acertada, en algunas curiosas ocasiones,
las decisiones correctas tienen resultados indeseados: En este caso,
figurábamos los dos, absolutamente destruidos en la base de la canaleta, con
poca comida y sin fuerzas, tirados sobre las piedras bajo un cielo azul
intenso, al calor de un sol implacable en una atmósfera perfectamente
calma...... NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!
Me lleva el chanfle y la re %#&%#*#$%~\¿#~ haaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!

Que sensación terrible de estar ahí en el momento en que debíamos estar
allá, en esa pared que se robaba todas nuestras miradas, tantos pensamientos
de "y si hubiéramos hecho esto o aquello".. uf!! pero así es el juego de la
Patagonia, un juego de enanos contra gigantes, en el que hay que saber
perder. Y siempre consuela pensar que podría haberse pronunciado la tormenta
en toda su expresión y en vez de lamentar la pérdida de la ventana
estaríamos lamentando algo de verdad importante.

Sin embargo nos queríamos cortar las venas!! hhhaaaaaa!! Al ver la montaña
en tan idílicas condiciones.
Además pasaron un par de cordadas que a la distancia podíamos ver devorando
granito felices escalando sin polera al mas puro estilo californiano!!! No
lo podíamos creer!!!! uf!
Y al prender el satelital leemos el mensaje "No, no bajen! aguanten un poco
que mañana se pone bueno"... ya estábamos al borde del llanto y del suicidio
!! jaja, pero en fin, así es el juego, y lo bueno es que este juego tiene
revancha!

Para hacerla corta, a la tarde bajamos el eterno sendero a Piedra del
Fraile, donde dormimos por primera vez en 47 horas y luego, al día siguiente
rumbeamos para El Chalten, donde Gigio, tras unas horas organizando el
equipo, una merecida ducha y un buen sándwich de milanesa inició su retorno
a Santiago.

Pero el Fitz Roy sigue ahí, y nosotros seguimos aquí con más ganas que nunca
de volver a disfrutar de sus paredes...

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