Himalaya 7000

abr 23

Despacho #24

Publicado a las 04:02
Despacho creado desde email
Hola a todos!!!
Lo que queda de nosotros reposa ahora feliz en la playa de Baru Beach!
Resulta increible mirar ahora la cumbre del Baruntse y pensar que hace menos de 2 dias estabamos allí.
La ascensión resulto mas dura y demandante de lo que esperabamos, por lo que su logro nos tiene enormemente satisfechos, sabiendo que dimos el 100% y nos la jugamos con todo.
El factor limitante de los últimos días a sido el combustible, el cual es fundamental para producir agua y cocinar.
Nosotros estamos acostumbrados a usar bencina, pero como aqui la moda es el gas, lo hemos estado usando, pero quedó demostrado que somos unos inútiles a la hora de calcular cuanto dura un baloncito de gas.
El dia 14 fue nuestro primer tropiezo con la realidad por lo que el dia 15 nos toco bajar del campamento 1 al Base a buscar mas gas y de paso lo que quedaba del arrocito de mas de 6 horas de cocción.
Al día siguiente con las nuevas reservas de gas, emprendimos camino rumbo al campamento 2, el cual no presenta mayor dificultad que la altura, la nieve honda y una veintena de grietas que hay que sortear con delicadeza. Sin embargo las nubes de la tarde ligeramente adelantadas, interrumpieron nuestro camino a 6450m aprox, donde fuimos forzados a instalar el campamento 1.9, el cual fue desplazado al dia siguiente a su posición final a 6590m en un portezuelo con una extraordinaria vista de primer plano del Makalu.
Emplazamos nuestro campamento con cautela, pues el portezuelo parecia acornizado, mas tarde nos dariamos cuenta que todo el portezuelo era una corniza tan grande y antigua que dificilmente se caería ahora, con nuestro pequeño campamentito a cuestas.
Así finalmente a las 2 de la mañana del día 18 estabamos levantandonos rumbo a la tan ansiada cumbre. A las 4:15 partimos en medio de la oscuridad con nuestras esperanzas puestas en el objetivo. El amanecer nos sorprendio justo antes de las primeras dificultades, regalandonos una vista excepcional del Makalu y de todas las montañas de los Valles de Barun, Hinku y Hunku. Seguimos ascendiendo lentos pero firmes hasta que a 6920m lo que casi corresponde a la cumbre del Aconcagua, una enorme grieta interrumpio nuestro camino, antiguas cuerdas fijas atravesaban el abismo por diferentes sitios como si hubieran sido utilizadas por equilibristas de circo. Al ya no existir el puente utilizado en años anteriores, decidimos rapelear hasta el fondo de la grieta para intentar escalarla hasta el otro costado, el descenso fue fantasmagorico, colgando en el vacio, rumbo a un fondo de extrañas formas nevadas que no sabríamos si soportarían nuestro peso. Una vez en el fondo y como pisando sobre huevos iniciamos la escalada por una pared que mezclaba hongos de hielo, nieve suelta, nieve compacta y hielo. Los primeros 3 o 4 metros resultaron fáciles trepando como pudimos con una tecnica propia de un orangután, pero los ultimos 2 metros, levemente extraplomados nos costaron un par de caidas y 2 horas de inútiles esfuerzos, en las que probamos hasta las técnicas más bajas, como colgarse de las antiguas cuerdas fijas, las que no hacian mas que ceder ante nuestro peso. Al no encontrar solución retrocedimos al punto de partida y estudiamos que posibilidades quedaban, quedando solo intentar bajar hacia la pared oeste buscando un punto donde la grieta se cerrara. Durante el descenso la pendiente y su curvatura eran tales que siempre parecia que fueramos directo a un abismo, pero antes de lo esperado encontramos el punto que nos permitiría continuar nuestro camino, siendo el crux de la maniobra (paso mas dificil), una seccion de 3m en nieve dura de 70 grados que eran mas que suficiente para dejarnos sin aliento. Una vez resuelta esta dificultad evaluamos la situación, y siendo las 10:30 de la mañana nos quedaban unas 2 horas antes de que las nubes se apoderaran de la montaña y todavía un largo camino a recorrer hacia la cumbre, por lo que decidimos en lugar de quemar todos los cartuchos en ese momento, bajar al campamento 2, para intentarlo al día siguiente, partiendo más temprano y con la experiencia ganada. No podiamos darnos mucho más tiempo, pues el combustible era limitado.
A las 13:10 estabamos de vuelta en el campamento 2 con las nubes sobre nuestras cabezas.
La noche fue agitada con mucha nieve y viento hasta bien entrada la madrugada, por lo que entre sueños y con una cuota de cansancio no menor, decidimos postergar el siguiente intento un dia mas.
A las 6:30 de la mañana, con la decisión ya tomada y un balon de gas a medio morir saltando fue la necesidad la que estimuló la creatividad, y transformamos la carpa en un invernadero y llenamos con nieve todo lo que podia contener agua. Asi nos pasamos el dia como maquinas de derretir nieve con botellas y bolsas por todos lados. Hidratamos bastante y junto con el sol nos fuimos a dormir.
A las 12 de la noche tocó la diana, tomamos nuestro habitual litro de té y comenzamos a derretir nieve para la jornada, rezando por que el sumbido de la cocinilla no cesara. De repente todo quedó en silencio y en nuestras botellas solo habian 1.8 litros de agua, una miserable cantidad para 2 personas y semejante jornada, pero no nos quedaba mas que intentarlo. A las 2 de la mañana salimos y el sol nos encontro al llegar a la gran grieta, la cual cruzamos como ya habiamos aprendido, seguimos luego por un angosto filo acornizado hasta una extraña pared ingertada de hielo, nieve, cuerdas fijas y estacas, que sin saber bien por donde subirla, la intentamos por donde se nos ocurrió y por alguna extraña razón, más que la cumbre, la motivación era saber que era lo que aparecería del otro lado.
Reptando entre cornizas y coliflores de hielo, superamos esta pared que alcanzaba la verticalidad en su ultimo metro, para darnos cuenta que las dificultades seguian, fue un momento de decisión: Entre bajar con la compañía de cielos azules y volver a intentar dentro de varios días o jugársela por completo y asumir un lento descenso durante la borrascosa noche que se avecinaba. Como pueden adivinar decidimos continuar. Otro descenso hacia la pared oeste producto de otra gran grieta, y unos 3 metros de escalada de 80 grados, un intrincado y angosto filo acornizado y una rampa de nieve de 60 grados, nos dejaron finalmente al pie de la pirámide cumbrera, sin ninguna dificultad tecnica, pero con mas de 100 metros de desnivel y nieve onda por sobre los 7000 metros representaba un desafió fisico y psicologico formidable. Si bien nuestras mentes querían avanzar nuestras piernas no respondian, buscando un ritmo, poniamos 6 respiraciones lentas entre cada paso, pero incluso eso era demaciado y necesitabamos parar a descansar a cada tanto. Lo unico extremadamente rapido era nuestro corazón, que en su acelerado latir parecia consumir toda la energía que nuestros deshidratados cuerpos podian dar. Las nubes ya revoloteaban sobre nuestras cabezas, seria una cumbre sin vista, pero por mas que quisieramos no podiamos ir mas rapido. Paso a paso llegamos a la cumbre, y con ella llego una enorme alegría, no porque fuera la meta, si no porque era el final de la subida. Mas adelante sabriamos disfrutar lo que acababamos de lograr, por ahora un abrazo calido y una sonrisa escondida detrás de los pasamontañas, eran el premio que nos darían la energía para iniciar un largo y delicado descenso. Todo era blanco a nuestro alrededor y a las 14:50 h iniciabamos el regreso, paso a paso y con mucho cuidado se fue sucediendo la montaña en orden inverso. Con una tranquilidad inpropia del entorno, los largos de cuerda se fueron sucediendo. Por fortuna la luz nos dejo tras superar la ultima dificultad, una multitud de pasos y pasitos nos separaban de nuestro campamento al que llegamos exaustos en extremo pero felices de igual modo a las 19:30 h. Habiamos dejado una bolsa de agua con nieve esperando que en ese momento fuera agua, pero solo encontramos unas gotas, las bebimos y nos fuimos a dormir. Fue como morir de felicidad en nuestra pequeña carpa.
El dia siguiente no fue nada mas que un laaaaaargo regreso, cual zombis llegamos al campamento 1 e hicimos algo de agua la que le retornó el alma a nuestros cuerpos, aunque por desgracia seguian igual de exaustos. Ahí nos encontramos con Juan, un español, realizando una larga travesía junto a 9 sherpas, los cuales nos facilitaron su cuerda de 200m la que nos ayudo a descender mas rapidamente del portezuelo oeste, para que así el par de zombis llegara finalmente al campamento base (Baru Beach) donde poco a poco vamos volviendo a ser humanos.
Ya nos pondremos al día con las aventuras aquí abajo en el agitado Baru Beach y algunas fotitos

Un gran abrazo a todos.

Natalia y Camilo.

  • Nombre: Campamento Base Baruntse
  • Elevación: +5447 m
  • Latitud: 27° 5024Norte
  • Longitud: 86° 570Este

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